Jornadas celebradas en Madrid, Los Molinos, los días 18 y 19 de octubre del 2003, con los siguientes objetivos:
Profundizar en nuestra experiencia y co nocimientos en este campo.
Analizar y reflexionar sobre diferentes for mas de interacción social en este colecti vo.
Ofrecer la oportunidad de compartir expe riencias de nuestro trabajo. Diseñar estrategias de avance.
Comenzamos el día 18, con la asistencia aproximada de 60 participantes, la mayoría Hijas de la Caridad, de las provincias de Pamplona, San Vicente, Santa Luisa, Sevilla y Granada. Casi todas voluntarias en las instituciones penitenciarias, con deseos de con tribuir a la humanización y ayuda a la situación del pre so y de su familia.
Tras el acto de apertura de las jornadas "Reclusos y Ex reclusos", a cargo de D. Francisco Vicente, Director de la cárcel Modelo de Barcelona. Comenzó su conferencia explicando las funciones de una prisión, decía pues, que ésta debe de conformar una "hábitat" en el que se garantice las funciones de rehabilita ción y custodia, siendo el objeto princi pal crear una convivencia ordenada, algo imprescindible para poder partir de una base con lo que seguir traba jando con el preso, paralelamente con los tratamientos individualizados de cada penado.
Seguidamente nos explicó los objetivos del tratamiento: conseguir la modificación de conducta, la reeducación y reinserción social de los penados mediante todas aquellas intervenciones intenciona das de uno u otro contenido y carácter.
Nos mostró la estructura jerarquizada de cargos profesionales, órganos de gobierno, así como el proceso penitenciario de los penados, para clarificarnos a quién dirigirnos en casos puntuales de nuestras actuaciones con ellos, ya que, nuestro trabajo como voluntarias debe de ser principalmente el de "VIGILANCIA", considerando ésta como activa y empática para poder llegar al conocimiento de las preocupaciones del preso, conocerle a él y a su en torno (familia, amigos, barrio,...), implicarnos con él en actividades,.._ para que nuestra actuación y tra bajo puedan ser el indicado y comunitario, sirviendo de algo. De esta forma podremos ir haciéndonos hueco, respetando, coordinándonos con los profe sionales, presos y familias partiendo de una confian za que debemos ganarnos.
Nos presentó los programas específicos que existen en el centro penitenciario:
Programa de Delitos Violentos (DEVI).
Programa SAC (Control de Adicciones Sexuales).
Programa de Toxicomanías.
Programa Universitario.
Etc.
Para que estos programas tengan un buen funcionamiento hay que tener en cuenta tres intereses: el del inter no, el del voluntariado y/o profesional y el de la institución.
Aquí como voluntarias tenemos que asumir la parte que nos corresponde, ayudando a amortiguar y reducir el impacto negativo que sufre el preso y la familia al ingresar éste en prisión, condición imprescindible para que el trata miento penitenciario lleve a buen camino, así como ayudar al preso a que sepa vivir respetando la ley penal y su actitud sea positiva ante el tratamiento, partiendo de las causas que provocaron el internamiento del preso.
El segundo día de las jornadas comenzó con la explicación de los Recursos Sociales que existen y la coordina ción de estos con el interior y exterior de la institución penitenciaria, sobre lo cual tenemos una gran labor como inter mediarios e informantes al igual que a la hora de preparar al penado para la salida al exterior, debemos de ser facilita doras del camino que han de recorrer para su vuelta y adaptación a la sociedad.
En cuanto a los campos de actuación del trabajador social, nos clarificó sus acciones, el tipo de informes que tienen que presentar así como sus contenidos, trabajo que en cierto sentido nos corresponde como voluntarias, pues el objetivo principal se encontraría en conseguir una plena integración social de aquellas personas que se encuentran en situación de privación de libertad (preventivos y penados) y liberados condicionales promoviendo y dotándoles de ins trumentos para su autonomía personal.
La conferencia terminó a modo de conclusión en cuanto a nuestra labor dentro y fuera de la institución peniten ciaria, de la cual me cabe destacar para siempre tener en cuenta los siguientes puntos:
Debemos tener un COMPROMISO SOCIAL y una CONTEMPLANCIÓN ACTIVA.
Pensar que la Iglesia está en la prisión cuando la parroquia está en la prisión.
Debemos ser conocedoras del medio.
Intervenir en el entorno del preso y su familia... sirviendo como coordinadoras de la información.
Debemos ser amortiguadoras de problemas.
Debemos tener una actitud crítica pero a la vez prudente, haciendo críticas constructivas que motiven.
Debemos ser activas en ¡ajusticia.
Exigir a los internos, informar y presionar para que sean ellos los que decidan o realicen.
Debemos ser agentes para crear opinión.
implicándonos y manteniéndonos ahí con CONSTANCIA.
No olvidar nunca que se trabaja en equipo, dentro y fuera de la prisión.
Debemos ser agentes de cambio (del preso, la familia e institución) para ello debemos de estar dentro de la institución implicándonos y manteniéndonos ahí con constancia.
Coral Ayas Iglesias,
Trabajadora Social