Hijas de la Caridad |
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La Compañía de
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Un poco de historia:Fueron fundadas en 1633 por San Vicente de Paúll y Santa Luisa de Marillac, en París. Las primeras "Caridades" (o Cofradías de la Caridad) fueron organizadas por San Vicente de Paúl en 1617 (en Chatillon les Dombes). En aquel entonces, estaban compuestas por mujeres de clase social mas bien modesta, impulsadas por el deseo de dedicarse al servicio de los Pobres y Enfermos de sus pueblos o parroquias. Cuando estas Cofradías llegaron a establecerse en París, señoras de la nobleza o de la alta burguesía se alistaron en ellas, inducidas por el celo y el entusiasmo apostólico del "Señor Vicente". Pero sus deberes familiares y su rango social les dificultaban el entregarse a los servicios humildes, en las casas de los Pobres, y algunas se vieron obligadas a descargarse de estas tareas en sus criadas, las cuales, muy a menudo, las desempeñaban más a la fuerza que movidas por la caridad. Fue entonces cuando se presentó a Vicente de Paúl (a quien había conocido en una misión dada en su parroquia) Margarita Naseau, de Suresnes (alrededor de París). Margarita deseaba servir a los Pobres, pero gratuitamente por amor de Dios. Inteligente y esforzada, se la puso al servicio de la Cofradía establecida en la parroquia de San Nicolás du Chardonnet, en París. Pronto la siguieron otras jóvenes, la mayoría de las cuales procedían como ella del ambiente rural.
Aquellas buenas voluntarias (ya entregadas por completo a Dios para servirle en la persona de los Pobres) se hallaban dispersas por París, cada una al servicio de una Cofradía diferente. Muy pronto se dio cuenta Luisa de Marillac de la necesidad de reunirlas, para formarlas mejor y acompañarlas en su servicio, tanto corporal como espiritual. Después de madura reflexión, consiguió autorización para ello de Vicente de Paúl y, el 29 de noviembre de 1633, recibía en su casa a las seis primeras "jóvenes" o "muchachas" (según la terminología de la época aquellas muchachas eran las sirvientas de las "señoras" de las "Caridades"). Esta fecha marca "el acto de nacimiento" de la Compañía de las Hijas de la Caridad. Era una novedad en la Iglesia de aquel tiempo, que no admitía que pudiera haber religiosas fuera de los claustros... Para salvaguardar el servicio a los Pobres (a quienes quería que sus Hijas cuidaran en sus propios domicilios, con el fin de conocerlos "con los propios ojos", es decir, en toda su realidad), Vicente de Paúl recomendaba siempre a estas que fueran ante todo buenas cristianas prometiendo a Dios servirle fielmente en los Pobres (y que sé definieran como tales ante quienes les pidieran explicaciones acerca de su "estatuto"). Las Hijas de la Caridad no son, pues, religiosas en el sentido canónico de la palabra, pero están consagradas a Jesucristo para el servicio a los Pobres. La Compañía fue aprobada:
Desde los orígenes esta sometida a la autoridad del Superior General de la Congregación de la Misión (Luisa de Marillac lo quería así para preservar la unidad de la Compañía). Espíritu y Convicciones de la Hija de la CaridadSegún las palabras del mismo San Vicente, en la primera Regla: "El fin principal para el que Dios ha llamado y reunido a las Hijas de la Caridad es para honrar a Nuestro Señor Jesucristo, como manantial y modelo de toda caridad, sirviéndole corporal y espiritualmente en la persona de los Pobres...". La regla de las Hijas de la Caridad es Cristo, Evangelizador de los Pobres, que se identifica con los más pequeños y desprovistos. El Misterio de la Encarnación ocupa un lugar central en la espiritualidad de San Vicente y Santa Luisa (que eran ambos discípulos de la Escuela Francesa de Espiritualidad). Las Hijas de la Caridad hacen la opción de entregarse por entero a Cristo, siguiendo radicalmente los Consejos evangélicos. De esta forma, quieren estar disponibles para el servicio a Cristo en los Pobres y se consagran totalmente a él, por unos votos anuales de pobreza, castidad, obediencia y servicio a los Pobres. La Misión de las Hijas de la Caridad
En efecto, la Compañía pretende ser mariana desde sus orígenes. Ya en 1640, San Vicente explicaba a sus Hijas el Reglamento, que puntualizaba: "La Compañía esta establecida para honrar y servir a Jesucristo y a su Santa Madre...". Por su parte, Luisa de Marillac encomendó la Compañía naciente a Nuestra Señora de Chartres e inculcó en sus Hijas una profunda devoción a María, Madre de la Iglesia y de la pequeña Compañía. Desde 1830, la Capilla de la Casa Madre (en la calle del Bac, 140 en París), lugar que fue de las apariciones de la Virgen a Santa Catalina Labouré (a la sazón, Novicia de las Hijas de la Caridad), es un lugar de peregrinación y oración mariana muy conocido en Francia: son muchos los millares de peregrinos (en las grandes fiestas hasta 20.000) que cada día acuden a venerar e implorar a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, a quien encomiendan sus propias intenciones, las de la Iglesia y las del mundo entero. La atención que presta a los signos de los tiempos, a las llamadas de la Iglesia y del mundo de los Pobres, hace que la Compañía esté disponible y pronta para cualquier servicio, en todas las latitudes con la inquietud constante de inculturar el espíritu y la doctrina de San Vicente, es decir, con la voluntad de respetar a todos y de promocionar la cultura del país. La Compañía es misionera, desde su fundación. San Vicente no vaciló en lanzar a sus Hijas por los caminos del mundo, fuera del "Reino de Francia" Las misiones se extienden a todos los países y de ellas se encargan Hermanas Misioneras, que trabajan en colaboración con las Iglesias locales. Viven en comunidades de vida fraterna, con las Hermanas autóctonas, tan pronto como surgen vocaciones nativas en dichas comunidades. Siguiendo la voluntad de los Fundadores, cuando hay que hacer una opción, se da la prioridad a los mas desprovistos. San Vicente había quedado impresionado por la miseria de los enfermos en sus propias casas, sin tener dinero ni ánimos para cuidarse en los hospitales de la época, que les producían -a muchos de ellos- la sensación de encierro. Esa fue la razón por la que quiso que sus Hijas fuesen a sus domicilios a atenderlos: "Id a sus casas, a buscarlos, sobre todo a los más pobres, los mas abandonados...". No obstante, nuestros Fundadores no tardaron en dar respuestas a las llamadas de las Señoras o de los Administradores que reclamaban Hijas de la Caridad para los hospitales y otros establecimientos de la época (así Santa Luisa fue ella misma a llevar a sus primeras Hijas al Hospital de Angers en 1639). Sea cualquiera el lugar donde se ejerza, el servicio va siempre definido como corporal y espiritual (San Vicente no quiere en efecto separar nunca el uno del otro). Comprende pues:
Por supuesto, en todos los sectores a los que las llaman los Pobres y con miras al mejor servicio posible y a la defensa de los derechos humanos, las Hijas de la Caridad se esfuerzan por trabajar de acuerdo con los Poderes Públicos, las Asociaciones Cristianas (Laicado Vicentino y otros) y con todas las personas de buena voluntad, que quieran comprometerse en el servicio de sus hermanos desfavorecidos. Para ser eficaz, adaptado a cada situación, el servicio exige una formación humana, profesional, espiritual. Atentas a las necesidades de los Pobres y especialmente las de todos los "dejados de lado" de nuestro mundo en cambio, la Compañía siente la inquietud de hacer adquirir a las Hijas de la Caridad todas las calificaciones indispensables para los servicios diversificados que tienen que asumir:
Las Hijas de la Caridad son conscientes de la necesidad de una formación inicial y permanente y de reciclajes periódicos, para poder estar siempre en condiciones de "dejar a Dios por Dios". Ser Servidoras totalmente entregadas, competentes y alegres, es un deber de justicia hacia nuestros "amos y señores, los Pobres" (San Vicente). (Folleto editado por la Curia de la C.M. Via dei Capasso, 30, 00164 ROMA) Actualidad de la Compañía en EspañaLos comienzos de las Hijas de la Caridad fueron sencillos e inesperados. En 1630 aparecen las primeras "siervas de los pobres", entonces jóvenes campesinas que voluntariamente se entregan a Dios para estar disponibles en el servicio con los pobres. Tres años después, el 29 de noviembre de 1633, algunas de estas jóvenes se reúnen en casa de Luisa de Marillac, apareciendo así la primera comunidad. Este hecho da origen a la fundación de la Compañía el 29 de noviembre de 1633. Sus primeros servicios los realizan como auxiliares de las Damas de la Caridad. No existe ningún vínculo jurídico hasta 1646, en que se aprueba la Cofradía de la Caridad por el arzobispo coadjutor de París, Juan Francisco de Gondí. Nueve años después, en 1655, una nueva aprobación permite a la Compañía asegurar la dependencia del Superior General de la C.M. Es después de la muerte de los Fundadores cuando la Compañía recibe la Aprobación Pontificia en 1668. Hoy la Iglesia la reconoce como "Sociedad de Vida Apostólica en Comunidad" (C. 1.13). En el siglo XVII francés las Hijas de la Caridad eran algo nuevo. San Vicente las define diciendo "sois pobres Hijas de la Caridad, que os habéis entregado a Dios para el servicio de los pobres"(Conf. n.° 907). Su estilo de vida es el de las jóvenes que "van y vienen", sirviendo a los pobres en sus propios domicilios. A medida que pasa el tiempo, se multiplican las obras y las hermanas llegan también a las Instituciones. A España llegaron las primeras Hijas de la Caridad en 1790, eran seis jóvenes españolas que después de un tiempo de formación en París son enviadas a servir a los enfermos del hospital de la Santa Cruz, de Barcelona. En 1856 llegan a Madrid diez Hijas de la Caridad francesas para trabajar en el colegio de Santa Isabel. A partir de este momento existen en España dos Provincias: Provincia Española, cuya Casa Provincial estaba ubicada en la Avda. General Sanjurjo y Provincia Franco-Española, con la Casa Provincial en la Avda. de Martínez Campos. En 1964, respondiendo al deseo de renovación del Vaticano II, la Superiora General, sor Susana Guillemin, modifica el hábito de todas las Hijas de la Caridad del mundo y divide España en ocho Provincias: Barcelona, Gijón, Granada, Madrid-Santa Luisa, Madrid-San Vicente, Pamplona, San Sebastián y Sevilla. En 1972, Canarias formará una Provincia independiente de la de Sevilla. A1 comienzo del tercer milenio, la Compañía de las Hijas de la Caridad en España está formada por nueve Provincias Canónicas, con un total de 7.073 hermanas y 742 casas. Suman 24 el número de hermanas del seminario de todas las Provincias. |
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(El número de hermanas que figura en esta tabla no coincide con el número real de hermanas en España, ya que algunas Provincias sólo han plasmado las hermanas que están en activo en los campos indicados. Lo mismo ocurre con el número de casas ya que en algunas hay dos o más obras) De un árticulo de Sor Mª Teresa Barber, en Anales, Mayo-Junio 2001 |
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