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JORNADAS DE PASTORAL VOCACIONAL
EN LOS ALMENDROS (MADRID)

                        Es ya tradicional la celebración cada tres años de unas Jornadas de Pastoral Vocacional en la casa de las Hijas de la Caridad de Los Almendros (Madrid) organizadas por el Equipo Interprovincial de Hermanas y Misioneros.Se destina el Encuentro a los Equipos Provinciales de Pastoral Vocacional y participan hermanas y misioneros de todas las Provincias. De nuestra Provincia de Zaragoza hemos sido seis los miembros del Equipo provincial que hemos asistido (Rayco Zerpa, Óscar H. González, Hernán Ramos, Wilson Sitchon, Luis Santana y Santiago Azcárate) Acompañaban, además, a los equipos de sus respectivas Provincias de Hermanas los PP. Martín Burguete y Gregorio Ado, con lo que hemos sido ocho los participantes de Zaragoza.

                        El tema general de las Jornadas, del 21 al 23 de Septiembre, ha sido “Una mirada atrevida al futuro”, pretendiendo desde el comienzo fijar nuestra atención en los desafíos que tenemos por delante de cara a vivir nuestra vocación y contagiar nuestro carisma. A partir de ahí, la reflexión se fue centrando en la mirada a nuestro mundo, deteniéndonos sobre todo en el mundo de los jóvenes, y en la mirada a lo que está por venir desde el presente de nuestras comunidades.

                        La reflexión primera, que nos llevó toda la mañana del sábado, estuvo animada por el sacerdote de ADSIS, Álvaro Chordi. Con una dinámica participativa, nos introdujo en la realidad de los jóvenes hoy destacando algunos de los rasgos que los definen (son diversos, buscadores de proyectos en los que ellos sean protagonistas, reclaman identidad y pertenencia, pretenden el sentido de las cosas…) A partir de aquí, quedó planteado el problema de cómo evangelizar a esta generación joven no socializada religiosamente. Problema agudizado, a decir del ponente, por la dificultad que la Iglesia encuentra para mostrarse como un lugar adecuado donde buscar a Dios.

                        Esto supuesto, acabó su intervención presentándonos tres líneas y cuatro opciones.

           Tres líneas:   - Una pastoral centrada en la experiencia religiosa cristiana.
                                 - Una pastoral que intente la forja de una identidad cristiana.
                                 - Una pastoral apasionada por la justicia.

         Cuatro opciones: - construir una comunidad de referencia.
                                     - partir de la experiencia espiritual que los jóvenes tienen.
                                      - personalizar fuertemente los procesos.
                                      - procurar un lenguaje nuevo sobre Dios, más simbólico.

                        Ya por la tarde, fueron el P. José Vicente Martínez, Visitador de Barcelona, y Sor María Donat, de la Provincia de Pamplona, quienes nos ayudaron a mirar al futuro desde la realidad actual de nuestras comunidades. El P. José Vicente, de manera sencilla y sincera, nos propuso algunas perspectivas: vivir con generosidad, en alegría y libertad; celebrar con intensidad la Eucaristía diaria; profundizar en la formación para el trabajo en equipo, ocuparse del bienestar de nuestros mayores…

                        Sor María Donat partió de que hay mucha fuerza carismática en la mayoría de las Hermanas. Y desde ahí nos iluminó algunos retos: alentar el cuidado mutuo en la comunidad, promover la reconciliación y la compasión, ponerlo todo al servicio de los pobres, vivir de manera ilusionada la vocación…

                        La reflexión se completó el domingo por la mañana con una mesa redonda en la que intervinieron tres jóvenes de JMV, una seminarista de las Hijas de la Caridad y Luis Miguel Rojo, estudiante de Teología de la Provincia de Madrid. Todos ellos hablaron desde la experiencia que habían tenido del acompañamiento cristiano. Hablaron con mucha espontaneidad y frescura. Y varias fueron las peticiones que nos hicieron:

            - coherencia en nuestra vida como misioneros o hermanas.
            - preparar las cosas con sencillez y profundidad.
            - presencia de misioneros y hermanas “mayores” en los encuentros de jó- venes
            - acogida en las comunidades.
            - formación de los agentes pastorales.
            - capacitación para enseñar a orar.
            - preocupación por llegar al corazón del joven.
            - poner al joven en contacto directo con los pobres.
            - ánimo y entusiasmo en la vivencia de la vocación.
            - trabajar bien el tema de las relaciones humanas.
            - disposición para el acompañamiento.

                        Todas estas reflexiones estuvieron enriquecidas por numerosas intervenciones que completaron las distintas perspectivas. Se terminó incluso facilitando la formulación de diez Retos para la Pastoral Vocacional.

                        No fue todo, sin embargo, la reflexión y los temas. Hubo celebraciones y oración. Precisamente hay que destacar este aspecto, ya que estuvieron muy bien preparadas tanto las Eucaristías como los tiempos para orar. Folletos bien presentados, abundancia de símbolos, cantos muy adecuados, ambiente de recogimiento propiciaron la vivencia espiritual y la celebración festiva de la Eucaristía.

                        Y aun hubo tiempo para acercarse a Madrid en la noche del sábado. Ofrecía la capital la programación de “Una noche en blanco” con la posibilidad de visitar Museos y lugares emblemáticos, contemplar la iluminación distinta de algunos monumentos, zambullirse en el ambiente de Madrid. Y allí que fuimos unos cuantos de los participantes. Se metió la lluvia de por medio empeñada en entorpecer la fiesta. Pero no lo consiguió porque fueron más grandes las ganas de gozarlo todo.

                        La Eucaristía del domingo al mediodía dio fin a las Jornadas. Todos acabamos contentos por la convivencia y lo compartido. Y partimos presurosos hacia nuestros destinos. Emplazados, eso sí, para urgir en nuestras comunidades el esfuerzo por una pastoral juvenil-vocacional que ayude a nuestros jóvenes a plantearse su vida desde la fe en el Dios que los quiere, los llama y los necesita.

                                                                                   S. Azcárate Gorri