El Día de la Familia Vicenciana en Teruel se redujo a un rato de convivencia en la oración y en el compartir.
La oración se centró en la Eucaristía. La Polifónica Turolense, dirigida por su fundador P. Muneta, ambientó el amplio espacio de la Iglesia parroquial de la Milagrosa, casi llena. La Misa Breve del P. Muneta, con el salmo interleccional compuesto para la ocasión, sostuvo la oración y la piedad de los asistentes.
La Homilía del P. Julio Suescun quiso ser una breve lección de cómo el amor infinitamente inventivo de Dios, nos hace instrumentos suyos en nuestro mundo, para manifestar la creatividad infinita de Dios en nuestra propia creatividad y audacia, a ejemplo de San Vicente.
Terminada la Eucaristía contuó la convivencia compartiendo los abundantes y ricos majares aportados por los distintos grupos de la Familia. El ambiente fue verdadera mente familia y vivido con satisfacción y alegría por todos.