DÍAS VICENCIANOS EN LAS PALMAS
Conocido es el aire vicenciano del Lomo Apolinario en Las Palmas de Gran Canaria. La tradicional presencia de varias comunidades de Hijas de la Caridad (Casa Provincial, Colegio “Sagrada Familia”, las “Casitas”, Residencia) así como nuestra Casa, Colegio y Parroquia de San Vicente hacen visible nuestro estilo y carisma. A partir de ahora, además, la Parroquia dedicada a Santa Luisa de Marillac acrecentará más si cabe el sabor de lo vicenciano.
No puede extrañarnos, en este contexto, que se organice cada año en torno a la fiesta de San Vicente un amplio programa cultural, religioso y festivo. Con mucho ruido, música y color celebran los vecinos las fiestas en honor del patrón. Y con mucho contenido vicenciano pretende la comunidad dotar a toda la semana previa a la celebración.
Siguiendo una costumbre ya bien implantada, la parroquia organizó las VI Jornadas Vicencianas del 24 al 28 de Septiembre. Los tres primeros días fue el P. Santiago Azcárate quien a las 7,30 de la tarde presentó los temas “San Vicente de Paúl y Jesucristo”, “San Vicente de Paúl y los pobres” y “San Vicente de Paúl y la caridad”. Ya el jueves, 27, le tocó el turno a D. Alfredo Ramos, Delegado Diocesano de Cáritas, que habló sobre “El ministerio de la caridad, ejercicio de la comunidad cristiana”. Todos los días fue muy sobresaliente la asistencia de personas (en torno a las 70) destacando el buen número de las Hijas de la Caridad. Con atención e interés seguían el desarrollo de los temas y procuraban ahondar con preguntas en el sentido de algunas cuestiones. Grande fue el contento con que se acabaron las Jornadas y unánime el deseo de repetir el año próximo.
Los actos continuaron a nivel religioso en los días sucesivos. Del 27 al 29 se tuvo un triduo en honor de San Vicente de Paúl con la participación de todos los grupos parroquiales en la Eucaristía de las 7 de la tarde. Culminaron todos los actos el día 30 con la solemne celebración parroquial para festejar al santo. Hubo Misa solemne bien amenizada por el grupo que cantó la Misa Canaria. Y hubo después procesión por las calles y ofrenda de los barrios a su patrón. Fieles al espíritu de caridad tan propio de los vicencianos, se destinaron los dones de esa ofrenda a los necesitados del barrio.
Ni que decir tiene que con tanto programa gozó la gente y se difundió una vez más por el Lomo el aire vicenciano. Quedaba, además, así bien dispuesto el personal para el comienzo de un Curso pastoral que ha de seguir profundizando en el espíritu evangélico.
Pero no fue sólo la fiesta del barrio lo que se vivió en esos días. Convocados por los responsables de la Familia Vicenciana en Canarias, se tuvo igualmente la celebración de toda la Familia en los jardines del Colegio de la Sagrada Familia de las Hermanas.
La convocatoria se había hecho para la tarde del día 26, víspera de la fiesta de nuestro Fundador. En el amplio y colorido patio se había dispuesto un altar bien adornado, sillas abundantes para los asistentes y un buen sistema de megafonía. Todo se llenó y mucha fue la alegría que se vivió. Presidió la celebración el P. Óscar, recién nombrado párroco de Santa Luisa y el miembro más joven de la comunidad. Le acompañaban en el altar compañeros de la comunidad del Lomo. Todas las sillas fueron ocupadas y aún hubo gente de pie. Jóvenes de JMV armonizaron la Eucaristía con sus guitarras y cantos. La tarde era serena y el ambiente muy agradable. Centrado en la figura de nuestro santo, el P. Óscar glosó los focos de interés que conformaron su vida: Jesucristo y los Pobres; nos alentó a vivir con pasión el espíritu vicenciano y nos animó a colaborar como Familia en proyectos dedicados al servicio evangelizador de los pobres.
Acabada la Eucaristía, y en los amplios jardines adyacentes, unas mesas bien abastecidas nos invitaban a compartir y a convivir. Allí fuimos conociéndonos gentes llegadas de Arucas y de Las Palmas, de Telde y de la Aldea, de Ingenio y de Tejeda. Estaban las Voluntarias de la Caridad y la Sociedad de San Vicente de Paúl, los miembros de la Asociación de la Medalla Milagrosa y los de JMV, las Hijas de la Caridad y los misioneros paúles. Fue grande la alegría y mucho lo compartido, de manera que todos nos sentimos reanimados en la vivencia de lo vicenciano e impulsados a activarlo con fuerza. Ha merecido la pena todo el esfuerzo puesto en la preparación de estas celebraciones que tanto contribuyen a reavivar el carisma de San Vicente de Paúl.
S.A.G.