Esta comunidad parroquial, junto con la familia vicenciana ha celebrado con alegría y gran participación la fiesta de San Vicente. En el último Consejo Parroquial de fin de curso, el grupo parroquial de Visitadores de enfermos (PAPASA-Pastoral Parroquial de la Salud) se ofreció a preparar y coordinar la fiesta de este año. A lo largo de este mes han llevado en mano el programa a las diferentes comunidades y enlaces y se ha preocupado de dar a conocer en la radio mediante una entrevista todo lo programado.
La Hija de la Caridad Sor Eva Sáez fue invitada a presentar la figura y espiritualidad de San Vicente cercana al hombre que sufre, especialmente al enfermo. Sor Eva, enfermera, perteneciente a la comunidad de Puertollano, supo mostrar una visión actual de las necesidades que tienen quienes sufren y dar orientaciones muy prácticas para acompañarlos. Fue seguida con gran atención y agradecimiento por numerosos visitadores de enfermos que de toda Cartagena vinieron en gran número expresamente invitados por la comunidad parroquial. Tal vez hubiera sido mejor dar las charlas en el propio templo porque el salón se quedó pequeño para tantos asistentes. Sor Eva se sirvió de los medios modernos de comunicación para hacer más eficaz y agradable su presentación y ciertamente lo logró. Agradecemos sinceramente que haya estado entre nosotros.

Las dos conferencias tuvieron continuación en la celebración de la Eucaristía los días 25 y 26, con gran afluencia de fieles. A destacar el día de la solemnidad con la parroquia totalmente llena (a pesar de estar en las fiestas “Cartagineses y Romanos” de la ciudad). Nuestra Coral Parroquial, reforzada para esta ocasión por el Padre Jesús Arellano, en tarea de organista, estuvo muy entonada. La labor del Director Francisco Nicolás García y el interés y trabajo de sus componentes tiene mucho mérito. El párroco animó a acompañar con amor a los que sufren, a ver en San Vicente la figura del buen samaritano que da la palabra y el gesto eficazmente oportuno, dedicando el tiempo que sea menester. La frase de San Vicente «es preciso dar el propio corazón para obtener el de los demás», ha sido reflexionada a lo largo de estos días.



El fin de fiesta del día 27, tras la Eucaristía concelebrada por todos los padres de la comunidad, acompañados por don Cándido, fue alegre, con sabor a comunidad y familia vicenciana. El ambiente en el patio de la parroquia fue de gran hermandad. Muchos se quedaron a compartir la palabra y el alimento. Antes se repartió una postal con un grabado en el que se representa a San Vicente, atendiendo enfermos.
Demos gracias a Dios porque en Cartagena y en esta parroquia son numerosos los seguidores de San Vicente, comprometidos en una espiritualidad que mira a Cristo, evangelizador de los pobres.
Felipe García Olmo, C.M.